¡ Animales Enjuiciados y Encarcelados !

Los juicios contra animales fueron relativamente comunes hasta principios del siglo XX. No era raro condenar a un cerdo por comerse a un niño, a unas ratas por devorar las cosechas o incluso la petición de anatema para los insectos. No es algo tan descabellado teniendo en cuenta que los animales eran unos miembros más de la familia, más por necesidad que por cariño, como ahora ocurre. Esto llevaba a que incluso estuviera legalmente establecida la compensación por la muerte de un animal……Pero lo más sorprendente es que hoy en día en diferentes partes del mundo son arrestados animales….sí, ¡¡¡no es
Estos son los elementos de la lista.

 1. La cerda de Falaise

Era frecuente que en las aldeas y ciudades medievales los puercos anduvieran sueltos, lo que dio lugar a algunos casos de ejemplares que devoraban a bebés cuyas madres habían dejado solos, de forma imprudente, en las puertas de sus casas. El incidente más célebre fue el de la cerda de Falaise, en 1386, un suceso que ha trascendido a la posteridad gracias a que todos los detalles fueron recogidos minuciosamente para la posteridad por un escribiente local, Guiot de Montfort. Una marrana bien rolliza fue acusada de infanticidio por matar a un niño devorándole el rostro y los brazos. El noble local, el vizconde Pere Lavengin, ordenó celebrar un proceso en el que el animal fue condenado a muerte. La cerda fue conducida al patíbulo disfrazada con ropas de persona, y el verdugo le amputó los brazos y el morro, tal y como ella había hecho con su víctima. Luego fue colgada por los cuartos traseros hasta morir, cosa que sucedió pronto, ya que la sangre manaba de sus heridas como si se tratara de grifos abiertos. Finalizada la ejecución, el populacho desmembró al animal y celebró una parrillada. Pero lo más grotesco fue que se obligó a los granjeros a llevar a sus cerdos a que presenciaran la matanza, para que les sirviera de escarmiento.
2. “Juicio de Dios” entre un criminal y un perro mastín
Una sentencia popular (recogida por el escritor Guilbert de Pixérécourt) cuenta que en 1400, en la localidad francesa de Montargis, se dio el caso excepcional de un mastín al que se le concedió la categoría de demandante en un proceso por asesinato. El perro, llamado Fiel, pertenecía a Aubry de Mondidier, un miembro de la Guardia del rey Carlos V de Francia que murió a manos de un rival, quien enterró el cadáver en el campo. Se dice que el animal, que presenció la escena, condujo a los alguaciles hasta el lugar en el que estaba sepultado el cuerpo. Además, cada vez que veía al asesino, gruñía amenazadoramente. Aquello resultó sospechoso y el rey permitió que el perro se presentara como demandante en un proceso judicial. El criminal, logicamente, negó los hechos. Los jueces se preguntaban a quién creer, ¿al hombre o a los ladridos del perro? Por eso, se decidió organizar un “juicio de Dios”: un duelo a muerte entre el hombre y el animal, en el que, supuestamente, el Señor favorecería a quien tuviera razón. Armado con un gran escudo y una larga espada, el asesino tenía clara ventaja sobre el perro. Pero la tenacidad de Fiel se impuso sobre la superioridad armamentística de su adversario, que acabó tumbado en la arena con la mandíbula del can en su garganta y confesando su culpabilidad.

Ver lista completa en: http://listas.20minutos.es/lista/animales-enjuiciados-y-encarcelados-ii-300726/

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