¡Restauración!

A propósito de que ayer se celebró el Día de la Restauración de la República, se hace pertinente reflexionar sobre el contenido de una agenda restauradora que corrija y reoriente el rumbo de la Nación dominicana.

Hay que restaurar la confianza en los dominicanos, devolviéndole un estado de seguridad ciudadana que se ha perdido, para que la vida cotidiana de personas y familias no siga permanentemente amenazada por la criminalidad, el raterismo y el narcotráfico.

Tenemos que hacer un gran esfuerzo para restaurar y fortalecer el rol del Estado como impulsor de la producción, no volviendo a convertirlo en dueño de empresas económicas, pero si como impulsor de las fuerzas productivas del sector privado, en vez de un Estado repartidor de favores para beneficiar a minorías viejas y nuevas, y dilapidador de los grandes recursos internos y externos que se malgastan en banalidades y en empleos burocráticos improductivos.

Hay que favorecer la inversión pública para impulsar la producción y el trabajo productivo y reducir al mínimo el gasto en la empleomanía estatal que estorba, así como en un poder mediático que corrompe el alma nacional.

Hay que restaurar la eficiencia, la ética y la mística del Estado para que ofrezca servicios públicos efectivos que hagan la vida ciudadana más llevadera, limpia y segura de manera tal que el ciudadano y las familias no tengan que duplicar y multiplicar sus esfuerzos que los agotan y los dejan insatisfechos, angustiados y en permanente zozobra,  a causa de que el Estado no sólo se ha hecho cada vez más ineficiente e inservible, sino indiferente e indolente frente a los problemas de la gente.

Hay que restaurar el sentido de las prioridades, más allá del poder y la gobernabilidad, para que los recursos  públicos se inviertan, no en combatir la pobreza ni en concentrar riquezas, sino en impulsar una estrategia de desarrollo que parta de la producción , la tecnología y el ambiente, que integre en empleos de calidad a la mano de obra, y  siga con las prioridades sociales de la educación, la salud, la vivienda y la seguridad social, para promover un Estado de Bienestar en la población y por esa vía lograr disminuir o hacer desaparecer la pobreza y la ignorancia, las cuales junto a la iniquidad del “progreso y la modernidad” parecen expandirse como una  epidemia devastadora.

Restauremos la familia y la moral colectiva, promoviendo valores de civilización, no los viejos, pero si auténticos valores vinculados a la vida y no a materialidades externas como el dinero, estimulador del afán de lucro, la avaricia y el individualismo, orientaciones que conducen a egoísmos pervertidos y  distorsionadores.

Hay que sanar la moral individual y colectiva y consolidar la familia para garantizar un orden social estable que no conduzca al suicidio y la muerte.

Restauremos, pues, el discurso de los políticos, para despojarlo de tanta demagogia y falta de respuestas serias, frente a tantos problemas que agobian a las familias dominicanas.

¡Restauremos!

Fuente: http://lainformacion.com.do/opinion/editorial

De Desde Santiago Publicado en Opinión

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s